miércoles, 25 de noviembre de 2009

MALDITOS SEÑORITOS DE IVO MALDONADO



Que se vuelvan todos los inmigrantes del mundo
A sus países
Y que nunca más tenga que arrancar nadie del hambre o la opresión
Porque este planeta reventará de esperanza e igualdad
Cuando los señoritos de la bolsa dejen a un lado los intereses
Y se vistan con sostenes y calzones
Y tengan hambre, frío y se les caigan los dientes a pedazos
Y las goteras no los dejen pensar
Cuando la inflación les desinfle el ego
Y las acciones sean sólo por la paz y la alegría
Y sus mansiones se conviertan en hospitales, asilos
Y sus autos, sus carros, sus yates
No sirvan para nada que no se pueda compartir
Cuando ellos y nosotros
Nos abracemos como hermanos, primos o sobrinos
El mundo no necesitará de dioses ni santos
Ni potencias
La guerra será con nuestros corazones
Con nuestra verdad, desde adentro para nosotros mismos
Y olvidaremos que color, lengua o país tenemos
Y un niño que levanta la mano
Y un niño que estaba triste
Y un niño que se iba a morir
Llorará de pura alegría
Y volveremos a ser uno
A ser lo que fuimos hace tanto tiempo.

PATRICIO MANNS, en la poesía, novela y ensayo

ANTIGUA CALLE COLON,
CADA PASO CAMINADO CON SUEÑOS Y ESPERANZAS,
SUFRIDOS Y ALEGRES DIAS,
COMO EXTRAÑO TU OLOR,
DE ALMEJAS Y JIBIAS PUTREFACTAS,
GAVIOTAS CAGANDO EL TRAJE A LOS ABOGADOS,
MARINEROS BUSCANDO AMORES EN LA MARIA ISABEL,
PORTUARIOS SALIENDO DE BARES EN BUSCA DE UN TURNO,
VIUDAS Y MONTEPIADAS AL BRAZO DEL FAMILIAR CESANTE,
QUE RETIRAN DE CAJA EL SALARIO DEL MEJOR MUERTO,
YA LAS PUTAS NO SALEN A TOMAR EL SOL A BARROS ARANA,
LOS CAFES CON PIERNAS Y LOS CELULARES LAS DEJARON FUERA DEL SISTEMA, COMO A TODOS,

SI CRESISTES TALCAHUANO
PERO PARA POBLAR LOS CERROS,

QUE ALOJA EL DESENCANTO Y LA AMARGURA DE PESCADORES
QUE VEN SUS BOTES EN CALETA INFIERNILLO, PORQUE ESTE SISTEMA

LES QUITO EL MAR,
COMO TE EXTRAÑO PUERTO QUERIDO,

ALGUN DIA TE VESTIRAS DE FIESTA
PARA ESPERAR MI REGRESO


RENE MALDONADO






PATRICIO MANNS (Nacimiento, 1937): Artista de vasta trayectoria. Como escritor ha incursionado en la poesía, novela y ensayo. Ha publicado: De noche sobre el rastro, 1966; Buenas noches los pastores, 1972; Actas de Marusia, 1974; Violeta Parra: la guitarra indócil, 1977; Actas del Bío-Bío, 1984; Actas de muerteputa, 1987; De repente los lugares desaparecen, 1991; Actas del cazador en movimiento, 1991; El corazón a contraluz, 1996; Memorial de la noche, 1998; Chile una dictadura militar permanente 1811-1999, 1999; El desorden en un cuerno de niebla, 1999; La tumba del zambullidor, 2001; Cantología, 2004, La vida privada de Emile Dubois, 2004; Diversos instantes del reino, 2006. Es considerado, además, uno de los grandes cantautores de América Latina. Autor de famosísimas canciones de raíz folklórica como: El Cautivo de Til-Til, Vuelvo, Cantiga de la Memoria Rota, El Equipaje del Destierro, Los Libertadores, América Novia Mía, La Ventana, Llegó Volando y Concierto de Trez Vella, entre muchas otras. Su canción Arriba en la Cordillera fue galardonada entre las tres mejores canciones chilenas del siglo XX. En literatura, ha sido distinguido con el Premio Alerce de la Sociedad de Escritores de Chile (1967), Premio Municipal de Literatura de Santiago (1973), Premio Consejo Nacional del Libro y la Lectura (2001. En el 2005 recibió el Premio Municipal de Literatura de Valparaíso. En1988 obtuvo la Beca Guggenheim. Como músico y compositor ha recibido innumerables reconocimientos en Chile y en el extranjero.

APODERO DE USTED DE ESPEJO A SUEÑO

Imagino que ya sabe quien soy.
Imagino que sabe que le acontezco, habiendo
destituido sin ninguna ceremonia
particular, los pies de barro de
sus húmedos semidiocesillos,
en la arteria capital de los pantanos idolátricos.

Alejandra, por qué?

Así como la mar se cae al hombre
y se ahoga en él, y se cae
la cuerva hacia y en torno del cuervo,
para rodearlo de plumas, enredarlo de carne,
afirmarlo de huesos vacíos, ahorcarlo
en duro esfínter,
hasta terminar fecundándose vallejamente
a sí misma, así yo la apialé
a mi puerta en movimiento, a mi casa caracola,
enigmática y rodante, y así me convirtió
usted a la secta de su
orgánico ébano parcial.
Alejandra, por qué no?

Era cuestión de andar en curva recta,
de vigilarlo todo con los ojos cerrados,
de considerar los adelantes cáusticos,
los lados equiláteros,
los atrases rústicos restringiéndose
en la sopa caudal del tiempo muerto, para
encontrar el humus de sus sandalias
retroactivas, y sentarse a comer bajo el dintel
de la puerta, en aquel hotel donde esa vez se hallaba,
con una manzana debajo de la gorra
y una gorra aplastando la pirámide.

Alejandra, le dije, por qué
no construimos?

Y entonces, sintiendo el olor de mis mordiscos
que tarareaban en la fruta, usted salió
y me puso encima, para amedrentarme,
su par de almendras que indagaban mucho,
su cabello retinto como noche fueguina,
su ronco argentinazgo, su frente
sudamericana, pero debajo de ella,
una boca riendo sin remilgos, y más abajo, aún, el
manjar suculento de su cuerpo,
entretanto ataviado hasta el pescuezo (pues llovía),
ordenando sus próximas premuras
y la segura estirpe con el cálido
modo de programar el vamos.

Alejandra, insistí lluvioso,
por qué no construimos una?

Después ha continuado promulgándose el asunto
tribal, las lecturas congénitas, la ansiedad
sindrómica, el robusto muérdago totalitario,
la garantía atávica del fauno episcopal, la aventura
gozosa que humedece las articulaciones
de la vida, la vida manzanaria, los atuendos
del espíritu, el contagio, la sed, la desnudez.
Más hondo,
la gana tremebunda de coger el martillo
y clavetear con huesos la madera contrita,
y coger el serrucho y trozar los espasmos
de las álgidas vigas, y la escopla turbulenta y pulir
el juramento en su estertor, su cartílago nupcial,
los resabios morales de la copulación,
y también la vandálica escofina a partir de la cual
el aserrín aflora de la piel.
..............................................Y en fin, cada
herramienta, cada esfuerzo tenaz, cada
reiteración de movimientos, en - por ejemplo -
un Cro-Magnon matando su oso cotidiano,
un Neanderthal modelando sus hijos, su bufido
enciclopédico, su alimento, su estructura,
su lanza, su desvelo, su calzado,,
su mamouth, su escondrijo, su asentarse
amenazando hierático el crepúsculo con
el fémur de un enemigo muerto.

Y nosotros amándonos ya, desnudos
todavía en el zaguán periférico de París,
cromagnoneando, neandertaleando,
sin techo ni cornisa ni escalera ni avión
ni balaustrada ni cama ni desván ni escopeta
ni tanque ni sillón ni portón ni lámpara ni hamaca
ni vitral ni sendero ni bazuka ni rosa
ni excusado.

Me apodero de usted de espejo a sueño.

Alejandra: puesto que lloverá episódico
otro invierno, por qué
no construimos
una
casa?

LA VIDA EN ESPIRAL

El amor es un orgasmo entre dos lágrimas
La lágrima es un lago rodeado de estertores
El estertor es un volcán de viento
El viento es el camino de los cantos
El canto es un misterio de la boca
La boca es un abismo antes del pecho
El pecho es otro abismo entre dos sangres
La sangre es el motor que nutre el acto
Y el acto es lo que mide los espacios hasta aquí enumerados

La cabeza es un nudo sobre el cuello
El cuello es un largo istmo entre dos selvas
La selva es el ancestro del desierto
El desierto es un cuerpo ya bebido
Beber no amaga el fuego en la conciencia
La conciencia es otro reloj de arena
La arena hace del cacto un rey antiguo
Lo antiguo nos modela como a un niño
Un niño es el pasado de los cuerpos
Y el cuerpo es un combate que se pierde.

Y así

la vida es un espacio exacto entre dos muertes
La muerte es un espacio exacto entre dos fuegos
El fuego es un espacio exacto entre dos fríos
El frío es una llama bajo cero
El cero es el silencio antes del número
El número es el verbo matemático
Lo matemático es el cálculo de la realidad
La realidad es lo único increíble
Lo increíble es lo que no podemos
Y lo que no podemos es lo que queremos

Narración de otras heridas y otras muertes
(Fragmento)
Dijo José Tum de Bonampak:

-Volví de mi costumbre de morir.

-Un día no más día que otros días
cayó por Yucatán la sombra roja
y un hijo del que huyó.

-Venía -dijo- a levantar venganza
contra los que ahuyentaron a su padre,
los que abrieron en el pecho durísimo
de sus duros guerreros
un manantial, con largas flechas pardas
y lanzas como agujas.

(-Se refería a aquellas flechas nuestras, hechas
de caña, pedernales y dientes de pescado
muy agudos, que amarrábamos en la punta
consagrada a la muerte del que se hallaba enfrente).

-Venía -dijo- a escarbarnos el vientre
con sus alabardas, a rompernos la piel
con la granizada de sus arcabuces,
a tomar posesión de nuestra tierra,
a tomar posesión de nuestras aguas,
a tomar posesión de nuestros templos,
a voltear el silencio de las altas pirámides
con el grito que erige la tortuga.

-Estábamos rendidos, muertos de hambre,
enfermos, la fuerza había menguado
en nuestros cuerpos tras nueve años de langosta,
no éramos ni la sombra de los pueblos
capaces de dar guerra, de defender
lo suyo, de morir combatiendo,
como era la costumbre en Yucatán,
en Campeche, en Quintana Roo,
en Palenque, en Chiapas, en Oaxaca.

-Comenzó por quitarles la vida a los Yobain
encerrándolos en una gran morada
y prendiéndoles fuego hasta
convertirlos el pálida ceniza,
ceniza que flotaba atándose a los vientos,
polvo y polvo y más polvo,
un blanco polvo muerto.

-Y luego refinó sus costumbres bestiales,
modificó sus hábitos de civilizador, su instinto
de matanza, haciendo capturar a cien mujeres,
que ordenó colgar de cien árboles, y ordenó
que colgaran de los pies de cada una
el hijo de cada una,
pareciendo el conjunto de los
cuerpos colgados,
de lejos y de cerca,
un racimo espectral y silencioso,
apenas conmovido por el viento que venía del mar.

-También vaciaba huevos sin romperlos,
los asaba en el fuego hasta que la cáscara
crepitaba por su temperatura,
y los introducía en la dulce
cavidad de las hembras, para después
violarlas moribundas,
penetrando la herida calcinada
como la boca de un volcán
pequeñito y ardiente,
que ya sólo escurría su placer
en una sola dirección del sexo.

-Y una noche más noche que otras noches,
ahorcó en un árbol seco,
que por viejo y gastado
había perdido ya todas sus hojas,
a Kaman Cheli Tum, mi morena
mujer, y su hermana
Tachan Cheli Cozam,
las dos doncellas más altas y hermosas
del pueblo maya que vivía entonces,
tan hermosas que por muchos años
el horror de estas muertes
fastasmeó en el insomnio de los conquistadores
y hablaron largo tiempo -tres siglos-
de su remordimiento.

-Y ese horror es también un extenso
fantasma en la extensísima memoria
de todos nuestros clanes, que siguen
recordando el condenado sacrificio
hasta el preciso centro
de este día, tum.

-Entonces me mataron otra vez.

-Morí como seis soles más abajo
cuando corría en derechura
hacia el vago lugar donde me estaban
esperando en silencio los caranchos.

(Del libro Memorial de Bonampak, Verso VIII)

ESCENAS DEL OLVIDO EN VALPARAÍSO

Era tan breve el peso de su nombre, Valparaíso.
Dicho en voz baja y abril,
y tan último el polen del otoño, Valparaíso,
el secreto ardor transido de sal
y esperma frutal, de nuestras ondas colmenas en agraz, Valparaíso.

Fue tan verdad el tiempo de
sus manos, Valparaíso,
y tan susurro su voz,
tan precario el abrigo de su vientre,
Valparaíso,
tan corta su sed, tan severo su pan,
tan incierto su olor,
tan impotentes sus anclas al zarpar,
Valparaíso.

Puerto de bruma, mírame aquí:
cargo en la boca su cicatriz,
cargo en el pecho su desacierto,
cargo en las manos su espacio abierto,
puerto memoria: guárdamela
de fuego y niebla cerca del mar.

Guarda su mágico delirio trágico,
guarda su infancia y su distancia,
Valparaíso celestino.

Ella habitó los mapas de mi pecho,
Valparaíso,
cruel de estatura y de sol.
Ella ungió su misterio a mi memoria,
Valparaíso,
y yo dudo acá, privado de ser,
náufrago de anclar,
mientras su enigma se agota
sobre el mar, Valparaíso.

Puerto sin sueño mírame aquí:
cargo en la oreja su despedir,
cargo en la sed su lagar desierto
cargo en su muelle su asombro muerto,
puerto invisible guárdala tú
de espuma y yodo bajo tu luz.

Guarda su infancia, desvelo mágico
y su distancia, delirio trágico,
Valparaíso celestino.

Pero no sé si incluso tú eres cierto,
Valparaíso,
o fui yo quien te soñó.

LA DIGNIDAD SE CONVIERTE EN COSTUMBRE
(Homenaje al dirigente del MIR, Bautista van Schouwen)
Silencioso,
con silencio de piedra submarina,
con la conciencia sometida al hierro,
con la muerte trenzando sus cuchillos,
sintió que se quedaba desvestido
de sangre, de cabellos y de uñas,
de ojo y de piel,
como si fueran un violento equipaje,
el único equipaje,
o un dosel, un visillo, una terca ventana
que atajaran el ojo a los verdugos
de Bautista van Schouwen, compañeros

¡Tan callado!
¿quién hubiera pensado que pudiera
coronar con silencio su conducta?
¿recordar a la especie la decencia?
¿y juntar sobre el cuerpo luminoso
los golpes propinados a su pueblo,
la espina y la cadena?

Ha crecido Bautista van Schouwen para siempre,
elevado a semilla frutal, que desde ahora
nos da la dignidad para hacerla costumbre,
para escribirla en todos los presidios del mundo.

Secando la memoria,
clausurando la boca,
no dijo una palabra,
ni una fecha, ni un nombre,
ni un país, ni un río, ni una flor,
ni un bosque,
ni una abeja que sirvieran
de mapa a los verdugos de su pueblo

Eso es todo.

Así es todo de simple, compañeros:
en el duro momento de los hechos
es tajante como agua de cascada
y declara invencible su silencio,
se doctora en metal enfurecido,
se gradúa de bosque indescifrable,
se viste de eficacia,
se acoraza en conciencia:
ha humillado las garras que araron en su piel,
y así es que su tormento se convierte en un surco,
y al golpearlo en la tierra
lo forjaron semilla.

LA PRIMAVERA MUERTA EN EL TEJADO

"LA PRIMAVERA MUERTA EN EL TEJADO" cuenta la historia de una mujer que muere combatiendo en el tejado de su casa. Ella resistía a las fuerzas del golpe militar fascista del 11 de septiembre en Chile.
Esta obra está dedicada a la Mujer Chilena y a su heroica lucha.

I. CUANDO APARECIÓ

Recostada,
desnuda de toda hipocresía,
vestida de toda
responsabilidad,
la vieron los vecinos sobre el espléndido tejado
mascullando con furia los disparos intactos
hacia los uniformes
que poblaban feroces
la calle enteramente palpitante.
Piernas finas y largas ceñidas de mezclilla,
voz de mapas perdidos,
cintura de provincia,
torso enfundado
en una blusa brisa
que agitaba el humeante estertor del invierno.
Y sus pequeños pechos de diecisiete siglos,
de diecisiete leches en sus cántaros dulces,
cubriendo la muralla
de piedra,
su refugio,
en donde el mar de tejas tenía sus rompientes.
Y luego: el matorral de cabellos revueltos,
sacudido en el aire como el ala de un cuervo,
los ojos incendiados fusilando la calle,
la boca desplegando
su rabia
grito
a
grito.
Y en la mano derecha la pistola
(un pájaro enervado y negro)
con que soñaba perforar los tanques.

II. LAS MANADAS

Devorando calles,
sucediendo escombros,
galopan miedosas manadas vestidas
de terror y asombro.
Todo hueco es aire,
toda vena es río
(un zapato duerme cual caballo muerto),
cualquier bala es frío.
Se derrumba el árbol,
se desploma el muro.
Ni la vieja cumbre, ni el valle perdido
son lugar seguro.
Calcinado el hueso,
amarrado el llanto,
a oscuras el buitre sediento planeaba
su festín de espanto.
Quemó las banderas,
mutiló las actas,
dio lumbre a las hachas que derrocan bosques,
briosas y compactas.
Pudo agriar el año,
vejar siglo y ruego,
pero es la conciencia combustible errante
del secreto fuego.
Porque la conciencia
vocea profunda
su soporte antiguo que impide que el peso
contrario nos hunda.
Porque la conciencia
es manada brava,
que antes llevaría la tierra a cenizas
que la raza a esclava.

III. PICHONA SIN PICHÓN

Pichona sin pichón, águila suave,
de repente surgida desde el techo,
sola estaba,
de bruces
procurando
derribar sobre el pecho de la calle
cuanta sombra y su hombre le faltaran
el silencio a su clara palomera,
salpicada de cólera y de orgullo.
El invierno quemaba fragores insolentes,
rugiendo sus volcanes rabiosos.
Sus relojes
fundían debajo de los pliegues
el incierto tic tac del mediodía
ardiendo.
Los vecinos no vieron lo que vieron,
apenas cazadores que pasaban.
Y por fin la encontraron,
dieron con la paloma,
bocabajo en las tejas,
disparando su enojo.
Y apuntaron las armas enemigas y aleves,
numerosas de siempre y de memoria.
Pichona sin pichón, águila dulce,
hija del techo,
roja enredadera,
solitaria
violeta
tumultuosa,
defendiendo el enigma de su pueblo,
la humillada bandera de sus muertos,
el respeto a su clara palomera
salpicada de cólera
y
de
orgullo.

IV. EL SOLDADO CIEGO

En el parque de enfrente
las hojas fueron rotas
por ráfagas tenaces
hasta no tener término.
Encima del tejado,
bamboleante y sonora,
cada estampido aullaba
la respuesta precisa.
Luego el cerco de cascos
y bayonetas ávidas
escaló las paredes
de las casas vecinas.
Atacó circulando
por los flancos del aire
y rellenó de fuego
los mayores tejados.
Hasta
que un ciego
soldado campesino
- recién, recién cortado
de aquél
su sembrado -
con el sucio y
deformante uniforme,
con sus zapatos grandes,
su gran
oscuridad,
chapoteando en la noche de la ciega conciencia,
en el solemne y corto momento interminable
en que el mundo paró su balbuceo,
oprimiendo su dedo y su alegría,
le colocó en la sien
una amapola,
esta amarga amapola de
la muerte.
Ella
juntó
los labios contra el muro.
Con cálida dulzura
posó
la cabeza.
Ella
tornó
de cisne la cabeza,
desamarró los brazos,
negó
su fatiga.
Un mechón de cabellos resbaló hacia la calle,
la ampolla deshizo sus primores exactos,
descendiendo por ellos en un hilo.
Nació bermejo un charco.
Y la paloma
tembló de piernas,
se durmió enseguida,
amortajada por el sol
oscuro.

V. CUANDO SE FUE

"Para todos la Patria o para nadie"
decía escrito en tiza
en la muralla,
donde estaba su muerte
floreciendo.
De allí se la llevaron
(flor de sangre);
el tejado volvió a ser
el tejado.
Y el que canta nubló
sus ojos grises.
Ya nadie sabrá nunca
su alto nombre,
nadie verá el candado que cerrará
su hambrienta
boca
suave,
sus pupilas.
Nadie el lugar
de la ciudad enferma,
en que sembraron bajo dulce
tierra
su honor ensangrentado
y su coraje.
Pero veremos
florecer segura
- como vieja
escritura renovada
por las tenaces tintas
de la sangre -
su primavera
muerta
en el tejado
el once de septiembre
(a mediodía),
el once de septiembre
(bajo el humo).
el once de septiembre
(a sangre llena).
Recuérdalo.
Recuérdalo.
Recuérdalo.
Recuérdalo.
Con odio.
Con amor.
................
Recuérdalo.

EL EQUIPAJE DEL DESTIERRO

Tú me preguntas como fue el
acoso aquel que obtuve
Metes la lengua en mi cabeza,
en mi pensar, en mi algo.
Y bien, te dejo suponer que
abandoné mi pueblo.
Que huí rompiendo el crudo
umbral como un puma aterrado.

Pero yo te aseguro que no me
han quitado nada.
Puesto que de esta tierra no me
podrán apartar.

Pues como van a robar mi
volcán y su volcana.
Desviar de mi alma el embocar
del río con su ría.
Hacharme en el paisaje el árbol
con su arboladura
Matarme en plena sien el rudo
piojo con su pioja.

Quemar con un fogón usual mi
libro y su librea
Juntarse el yatagán con mi dolor
y su dolora.

Hacer agua en temporal mi
bote con su bota
Batir en retirada mi conjuro y
su conjura
Vibrar la cuerda de mi solfeo
con su solfear

Tú me preguntas como fue el
acoso aquel que obtuve
Pones el ojo a ojear en la
estación de mi memoria
Y bien concedo que al final
ganaron la batalla
Que falta conocer el resultado
de la guerra.

Pero confieso que yo no
extravié un grano de polen
Puesto que de esta tierra no me
podrán apartar.

Pues como van a extenuar mi
caso con su casa
Adelgazar mi saco vecinal
con su saqueo.
Uncir mi canto universal de
grillo a su grillete.
Vaciar de contenido mi
araucano y su araucaria.

Cavar con fúnebre placer mi
tumbo con su tumba.
Frenar la turbulencia de mi
gesta con su gesto
El choque de mis esperantes
con su espera dura
El equipaje del destierro es mi
maleta de humo.

Puesto que de esta tierra no me
podrán apartar.

CUANDO ME ACUERDO DE MI PAÍS

Cuando me acuerdo de mi país
me sangra un volcán.

Cuando me acuerdo de mi país
me escarcho y estoy.

Cuando me acuerdo de mi país
me muero de pan,
me nublo y me voy,
me aclaro y me doy,
me siembro y se van,
me duele y no soy,
cuando me acuerdo de mi país.

Cuando me acuerdo de mi país
naufrago total.

Cuando me acuerdo de mi país
me nieva la sien.

Cuando me acuerdo de mi país
me escribo de sal,
me atraso de bien,
me angustio de tren,
me agrieto de mal,
me enfermo de andén,
cuando me acuerdo de mi país

Cuando me acuerdo de mi país
me enojo de ayer.

Cuando me acuerdo de mi país
me lluevo en abril.

Cuando me acuerdo de mi país
me calzo el deber,
me ofusco gentil,
me enciendo candil,
me encrespo de ser,
despierto fusil,
cuando me acuerdo de mi país.

VUELVO

Con cenizas, con desgarros,
con esta altiva impaciencia,
con una honesta conciencia,
con enfado, con sospecha,
con activa certidumbre
pongo el pie en mi país.

Pongo el pie en mi país
y en lugar de sollozar,
de moler mi pena al viento,
abro el ojo y su mirar
y contengo el descontento.

Vuelvo hermoso, vuelvo tierno,
vuelvo con mi esperadura,
vuelvo con mis armaduras,
con mi espada, mi desvelo,
mi tajante desconsuelo,
mi presagio, mi dulzura,
vuelvo con mi amor espeso,
vuelvo en alma
y vuelvo en hueso
a encontrar la patria pura
al pie del último beso.

Vuelvo al fin sin humillarme,
sin pedir perdón ni olvido:
nunca el hombre está vencido,
su derrota es siempre breve,
un estímulo que mueve
la vocación de su guerra,
pues la raza que destierra
y la raza que recibe
le dirán al fin que él vive
dolores de toda tierra.

CANTIGA DE LA MEMORIA ROTA

Vino a nadar la playa entre mis rocas,
El mar me ha contemplado ola tras ola,
El barco ha timoneado mi carcasa
Y escucha mi rumor la caracola.

El calor se despoja de mi lana,
La oveja me trasquila en cada estío,
Mi padre bebe de mi vino brusco
Y mi madre se cuelga de mi avío.

Un caballo y su espuela me cabalgan,
Un camino me pisa diariamente,
Los zapatos del polvo me han hollado
Y el sol me considera un inclemente.

La tierra ha preparado mi piel llana,
El arado me surca embravecido,
El trigo ha dispersado mis semillas
Y el pan con diente claro me ha mordido.

Un caballo y su espuela me cabalgan,
Un camino me pisa diariamente,
Los zapatos del polvo me han hollado
Y el sol me considera un inclemente
Que quema con sus rayos a la gente.

El frío hace un chamanto con mi sangre,
La boca de un aullido me proclama,
La casa que me habita no me barre
Y sobre mi extensión duerme una cama.

La puerta me golpea en busca de alguien,
La lágrima me enjuga en dos pañuelos,
Un espejo se mira en mis ultrajes
Y hay un libro que lee en mi desvelo.

Un celaje contempla mi caída,
El malhechor comenta mi mal paso,
Un país me ha buscado sobre el mapa
Y no ha encontrado nunca el menor trazo

Y esa herida me venda la amargura

Y la muerta se duerme entre mis brazos.

lunes, 26 de octubre de 2009

MALALAI JOYA: "ES MUY FÁCIL QUE ME MATEN, PERO NO CALLARÁN MI VOZ NI TAPARÁN LA VERDAD"



Malalai Joya (Farah, 1978) es un infinito ejemplo de coraje. Diputada, fue expulsada del Parlamento afgano, perseguida, amenazada por hablar claro y alto y por ser mujer en un país donde ellas solo son objetos.

--Usted analizará ¿Qué hace España en Afganistán? ¿Qué hace?
--La política de España en Afganistán está equivocada. Estados Unidos y sus aliados ocuparon mi país bajo la bandera de los derechos de la mujer y la democracia. Instalaron en el poder a los señores de la guerra, tan ignorantes como los talibanes. Las tropas deben irse.

--Cuatro intentos de asesinato, escoltas y duerme cada noche en un sitio diferente. ¿Se puede vivir así?
--Aun así es fácil que me maten, pero no callarán mi voz ni taparán la verdad. Soy la voz de los sin voz.

--Recientemente han asesinado a la jefa de la policía de Kandahar. ¿Teme ahora más por su vida?
--Cada día me siento más en peligro y cada reconocimiento internacional es más peligroso para mí. Pero conmigo tienen dos problemas: primero, desenmascaro criminales y no me vendo; y segundo, soy mujer y nos odian, y más si eres activista. No abandonaré Afganistán, porque daría mal ejemplo a mi gente.

--Usted lleva burka para protegerse. ¿Cómo se ve Kabul así?
--Es como estar en la cárcel, pero te sientes segura. Es como un ataúd.

--Occidente alegó la situación de la mujer afgana para justificar la invasión..., pero poco ha cambiado
--Ha ido a peor. Es un infierno. Muchas se autoinmolan para no ser vendidas y la lista de asesinadas es interminable. Hay tantos casos...

--¿Por ejemplo?
--Trece parlamentarios violaron a una mujer ante sus hijos y le orinaron en la cara... Violaron a Shakiba, de 7 años, y a Basira, de 14. Son peores que animales, porque estos matan por algún motivo y ellos no.

--¿Qué caso le afectó más?
--Muchos, muchos, no sabría cuál. (Malalai rompe a llorar. Calla, se seca las lágrimas y se excusa). Lloro enfrente tuyo, pero no delante de la gente que me pide ayuda, porque debo darles esperanza.

--¿....?
--Un día cortaron un niño en pedazos que esparcieron por la aldea. Tras estallar una bomba, un padre desconsolado mostraba la camisa de su hijo: es todo lo que quedaba de él. Un parlamentario, Piram Qul, puso a dos niños en un hatillo con piedras y lo tiró al río. Darviz Kambakhsh está preso por bajar de internet un texto sobre la mujer... No hay justicia, solo mafia.

--La expulsaron del Parlamento por llamar "animales" a los diputados... y pidió perdón a los animales por compararlos con criminales. ¿Qué pasó después?
--Me llamaron "puta" en el mismo Parlamento, me pegaron, intentaron violarme..., y dicen que si pido perdón puedo volver.

--¿Nadie le ayudó?
--Muy pocos. La mayoría del Parlamento pertenece a los criminales.

--¿Cómo es la vida cotidiana?
--La inseguridad es terrible y la perpetúan para justificar la presencia extranjera. 300.000 niños no van a clase. Hay saqueos, violaciones, queman escuelas y cortan orejas a maestros para ejemplarizar. Kabul es una ciudad de mendigos. Para comer, hay familias que venden niños por 10 dólares.

jueves, 15 de octubre de 2009

MISTRAL-NERUDA: NUESTROS NOBELES



Poetas del Mundo conocen legado de Pablo Neruda y Gabriela Mistral.

Representantes de más de diez países se dan cita en Chile para recorrer las huellas del Poeta y encontrarse con la magia de las letras en la Isla Negra de Pablo Neruda y Valle de Elqui de Gabriela Mistral.
Todo esto en el marco del Quinto Encuentro Internacional de Poesía denominado 'OCTUBRE: Tras las Huellas del Poeta' que se desarrollará del 15 al 25 de octubre en las ciudades de Santiago, Valparaíso, Viña del Mar, Isla Negra, Cartagena, Melipilla, San Fernando y Rancagua; Los Vilos, Illapel, Salamanca, Coquimbo, La Serena, Vicuña y Monte Grande.
La Poesía está viva y va caminando hacia las conciencias del mundo y hermanando a los cultores de las letras que llegan al alma. Por ello Isla Negra les recibe con las huellas de Pablo Neruda y, posteriormente, la Región de Coquimbo con todo el encanto de la poesía de Gabriela Mistral.

Con la finalidad de coordinar el evento, el secretario y fundador del movimiento, el chileno Luis Arias Manzo, llegó hasta la ciudad de Vicuña, ocasión en que visitó el Museo de la poetisa y desde allí, dio a conocer en detalle el itinerario dispuesto para el recorrido que harán los Poetas del Mundo.
Seguiremos la ruta de nuestros noveles en un periplo que nos llevará por las regiones Metropolitana, Quinta, Sexta y la Región de Coquimbo. Se trata de nuestro Quinto Encuentro que Poetas del Mundo que organizamos en Chile motivando nuestro manifiesto universal que boga por el cuidado del planeta y la conservación de la Paz en el mundo , precisó Arias Manzo.
Desde este escenario maravilloso los Poetas del Mundo podrán compartir momentos imborrables, declamar poesía mientras se les presenta la Casa de Neruda y el mar. El movimiento está presente en todo el planeta y se extiende cada día más con la incorporación de más de 1500 poetas anualmente y el compromiso es incidir en las decisiones políticas de los países para el beneficio del planeta y la humanidad, precisa su fundador.

Lazos de hermandad

El reciente viaje realizado a Marruecos por Arias Manzo, ha estrechado los lazos de Poetas del Mundo con esa nación del continente africano. Así quedó demostrado en esta visita realizada a la región, al ser el invitado de honor por el director del Centro Mohammed VI para el Dialogo de las Civilizaciones en Coquimbo, Ahmed Ait Belait.

Dicho centro se adhiere también a la actividad con la venida de una poeta árabe, la que estará presente en todo el recorrido por la Región de Coquimbo, además de una declamación poética en este majestuoso y bello lugar..

Confluyen, de esta forma, culturas y sociedades en un visionario puerto, en una visionaria ciudad, desafiando desde la cima de los cerros a mercados y barreras naturales, a idiomas y barreras culturales, desafiando nuestra propia existencia en la búsqueda de tolerancia.
Paralelamente, el municipio de Coquimbo dará la bienvenida también a los Poetas del Mundo a través de las actividades conjuntas que están siendo organizadas por el Departamento de Cultura de dicha entidad edilicia

PROGRAMA

PRIMERA ETAPA
(Del 15 al 19 de octubre 2009)

Jueves 15 de Octubre [1º día]

9:00 a 17:00
Llegada y acreditación delegaciones. Instalación en Hotel Londres 35. Barrio París-Londres.
18:00 19:00
Visita a la Casa - Museo La Chascona . Casa en Santiago que perteneció a Pablo Neruda.
19:00 20:00
Acto de Inauguración y Lectura de poemas en anfiteatro frente a la casa de Neruda 'La Chascona'.
20:30
Cena de bienvenida turístico en Restaurant Zabo - Plaza Mulato Gil.
Viernes 16 de Octubre [2º día]

09:00: Salida con destino a Rancagua [85 Km. al Sur de Santiago]

10:00: Llegada a Rancagua. Romería al cementerio y acto en homenaje al poeta Oscar Castro.

10:30: Acto público en la Fundación Oscar Castro, encuentro con Isolda Pradel y poetas locales, entrega de libros en donación a la biblioteca de la fundación. Saludos de autoridades. Lectura de poemas. Aperitivo.

13:00 16:00: Almuerzo y encuentro con trabajadores. Sindicato Codificado de la mina del Teniente. Germán Riesco 264 Rancagua.

16:00 19:00: Encuentro con público en general, lecturas. Sindicato Codificado de la mina del Teniente.

20:00: Hrs. Cena bailable.

22:00: Regreso a Santiago.

Sábado 17 de Octubre [3º día]

09:00: Salida a Valparaíso

10:30 11:30: Visita a casa-museo La Sebastiana de Pablo Neruda.

11:30 13:00: Lectura de poesía en la Plaza de los Poetas de Valparaíso.

13:30 15:00: Almuerzo en Valparaíso.

15:00 16:00: Visita a Valparaíso.

17:00 - 19:00: Visita al Palacio Carrasco, recepción ofrecida por los escritores de Viña del Mar. Lectura de poesía.

19:00: Cóctel en Viña del Mar con escritores, poetas y autoridades locales.

20:00: Regreso a Santiago llegando al hotel Londres 35 a las 22:00 aproximadamente.

Domingo 18 de Octubre [4º día]

09:00: Salida de Hotel con destino a Isla Negra.

11:00: Llegada a Isla Negra, visita de la casa museo de Pablo Neruda.

12:00 - 13:00: Lectura de poesía frente a la casa museo de Pablo Neruda en la Casa del Arte de Isla Negra que dirige el poeta Alfred Asís.

14:00 - 15:00: Almuerzo en Cartagena.

15:00 16:00: Tiempo libre para caminar por la playa.

16:15 -17:00: Lectura de poemas ante la tumba de Vicente Huidobro.

18:00 19:00: Visita al centro de Melipilla.

19:00 - 22:00: Evento poético - cultural en conmemoración al 6º aniversario de la muerte del poeta Víctor Marín Calquín, en el Espacio Social-Cultural 'Los Guajiros', en la ciudad de Melipilla.

22:00: Regreso a Santiago.

Lunes 19 de Octubre [5º día]

10:00 13:00: Ponencias, presentación de libros, lecturas de poesía, performances en la Biblioteca Nacional de Chile.

13:30 Almuerzo.

15:00 17:00: Visita al Palacio Presidencial La Moneda y lectura de poemas en salones y el sitio donde murió el presidente Salvador Allende.

20:00: Cena y entrega de diplomas en Hotel.
Fin 1ª Etapa

SEGUNDA ETAPA

(Del 20 al 25 de octubre 2009)

Martes 20 de Octubre [6º día]

09:00 : Salida a Los Vilos

12:00 : Llegada a la ciudad de Los Vilos.

12:30 : Conferencia de Prensa con alcalde Juan Jorquera, Luis Arias Manzo, secretario Fundador Poetas del Mundo y los poetas internacionales.

13:00 : Recibimiento por Presidente Asociación Gremial de Caleta San Pedro de Los Vilos (almuerzo)

16:00 - 17:30 : Encuentro con estudiantes de colegios de comuna

18:00: Acto Público y declamación Poética en recinto Caleta San Pedro junto a poetas locales

Miércoles 21 octubre (7ª día):

Mañana libre
11:00 : Salida a la ciudad de Illapel.

12:30 : Recibimiento Gobernadora Choapa, Guisela Mateluna y alcalde Denis Cortés.

13:30 : Almuerzo campestre en Reserva de Las Chinchilla (Aucó)

16:00 - 17:30 : Encuentro de Poetas con estudiantes de Illapel.

19:00 : Encuentro con escritores y poetas locales Casa de la Cultura

20:00 : Cena

21:30 : Regreso a Los Vilos

Jueves 22 octubre (8ª día):

08:00 : Salida Mina Los Pelambres.

13:30 : Almuerzo y acto poético con mineros.

14:30 : Traslado a Salamanca

17:00 : Recibimiento alcalde de Salamanca Don Gerardo Rojas Escudero.

18:00 : Encuentro y Declamación Poética con literatos de Salamanca.

19:30 : Cena en Salamanca

20:30 : Regreso a Los Vilos.

Viernes 23 de octubre (9º día):

08:30 : Salida a la ciudad de Coquimbo.

12:30 : Recibimiento autoridades en Municipio.

13:00 : Almuerzo en Mercado Puerto de Coquimbo con Autoridades.

15:00 - 16:00 : Recorrido por Coquimbo.

16:15 - 17:00 : Encuentro con estudiantes, escritores y poetas locales Casa de la Cultura.

18:00 : Acto cultural en Centro Mohamed VI para el Dialogo de las Civilizaciones. Cóctel.

20:30 : Salida a la ciudad de Vicuña.

Sábado 24 de octubre (10º día):

Mañana libre
12:00 : Visita Museo Gabriela Mistral
13:00 : Almuerzo
14:00 : Salida al pueblito de Monte Grande: declamaciones, visita escuela y Mausoleo.

Domingo 25 de octubre (11º día)

09:00 : Regreso a Santiago

Noche : Cena de despedida en hotel.

Mayores informaciones:
Luis Arias Manzo: (2) 6334749
Celular: 082345708
David Altamirano: 93702950

lunes, 5 de octubre de 2009

HASTA SIEMPRE

LA VOZ DE LA LIBERTAD

En el día de la fecha, en la ciudad de Bs As, Argentina, tenemos que informarle que la señora Mercedes Sosa, la más grande Artista de la Música Popular Latinoamericana, nos ha dejado.

Haydé Mercedes Sosa, nació el día 9 de Julio de 1935 en la ciudad de San Miguel de Tucumán. Con 74 años de edad y una trayectoria de 60 años, Ella transitó diversos países del mundo, compartió escenarios con innumerables y prestigiosos artistas, y dejó además, un enorme legado de grabaciones discográficas.

Su voz llevó siempre un profundo mensaje de compromiso social a través de la música de raíz folklórica, sin prejuicios de sumar otras vertientes y expresiones de calidad musical.

Su talento indiscutible, su honestidad y sus profundas convicciones dejan una enorme herencia para las generaciones futuras. Admirada y respetada en todo el mundo, Mercedes se constituye como un símbolo de nuestro acervo cultural que nos representará por siempre y para siempre.

Quizás, las palabras de su entrañable amiga, Teresa Parodi, resuman el sentimiento de muchos:

“…Mercedes, salmo en los labios
amorosa madre amada
mujer de América herida
tu canción nos pone alas y hace que la patria toda
menudita y desolada no se muera todavía,
no se muera porque siempre cantarás en nuestras almas…”


lunes, 21 de septiembre de 2009

JORGE LUIS BORGES: la palabra universal

¿Un ciego con luz, o un lúcido enceguecido?
Por Cristina Castello

«Sentí en el pecho un doloroso latido, sentí que me abrazaba la sed»
J. L. Borges, de «El Inmortal»


Jorge Luis Borges es una metáfora de sí mismo. Es uno de los escritores más destacados del siglo XX y un emblema de su patria argentina, donde todos lo nombran pero pocos lo leyeron. Niño prodigio, vivió su infancia vestido de niña por su madre, quien lo llamaba «inútil» e «infeliz».
Su erudición tiene pocos parangones. ¿Fue tan lúcido para descubrir la sacralidad de la vida, como para escribir? ¿O la lucidez dañó esa parte del espíritu donde está escrito que nada de lo humano debería ser extraño?
Pocos artistas son tan amados y aborrecidos. Y se comprende: los versos de Borges son sagrados, pero su boca fue incontinente. Calificó a Federico García Lorca, como un «poeta menor», y de la misma forma honró a los vates de la Generación del XXVII española; no se privó de críticas a Julio Cortázar; de Cien años de soledad, de García Márquez dijo: «Lindo título, ¿no?». Fue implacable con Charles Baudelaire, se ensañó con Pierre Corneille –autor de «El Cid»– y con Isidore Ducasse (el Comte de Lautréamont).
Más: al ritmo de cada sorbo de su té inglés calificó a Arthur Rimbaud como «un artista en busca de experiencias que nunca logró», y criticó salvajemente a André Breton, potencia de imaginación y poesía; y, aunque nacido en las pampas, su anglofilia era tan fuerte como su franco fobia (Juan José Saer dixit). Demasiado, Mister George.
Su sed, su sed eterna. Este 24 de agosto, se cumplen 110 años de su nacimiento, y la pregunta de siempre sigue en pie: ¿Tuvo sed de poesía, o, también –y sobre todo– de sentirse amado por una mujer? Él, la pluma universal, tuvo amores imposibles y sufrió como los personajes de las novelas más vulgares, que despreciaba. Hasta que llegó su cauce: María Kodama, con quien tuvo una unión en el misterio.
Mente prodigiosa, en «El jardín de los senderos que se bifurcan», propuso –sin saberlo­­­­– una repuesta a un problema de la física cuántica. Y toda su vasta obra fue un hito, como disparador de la fantasía de lectores y gentes de letras.
A la par, si bien en su momento condenó a Adolfo Hitler y a Benito Mussolini, después hizo loas de autores de crímenes de lesa humanidad: Francisco Franco, Jorge Rafael Videla y Pinochet, entre otros. Asesinos, condenados en tal condición por la Justicia.
Más que por otros poetas, se sintió marcado por el enorme Walt Whitman. Pero, ¿qué asimiló de él? La palabra de Whitman se batía por la libertad de los pueblos y la dignidad humana; la palabra hablada de Borges defendía –también– la invasión-masacre norteamericana en Vietnam.
Su obra de ficción, plena de ironía, es sobria y precisa pero, en general, tiene una gran distancia con la vida viviente, como si lo que escribía hubiera pasado por su cerebro y no por su sangre; está plena de símbolos, de metáforas tan ricas como poco comprensibles para la mayoría; tiene un sentido metafísico, y muchas veces intensamente lúdico. «Historia universal de la infamia» y «El Aleph», entre otras, son piezas maestras del siglo XX.
Borges fue uno de sus espejos de tinta. Un acertijo. Una suerte de estatua de sí mismo, un monumento, un ser sin piel, por cuyos poros asomaba su inteligencia. Pero en la poesía que escribió asoman sus venas terrenales, irremediablemente: [...] Sin que nadie lo supiera, ni el espejo, /ha llorado unas lágrimas humanas. /No puede sospechar que conmemoran /todas las cosas que merecen lágrimas (de «La cifra»).
La poesía es una voz: la vida viva. Ni siquiera este hombre de la esquina rosada, pudo esconderse tras los muros de cristal del poema. El poema no tiene tapias: es revelador.

La hora de la espada:
Borges, Pinochet y Videla

Amaba la música de Pink Floyd, de Los Beatles, de los Rolling Stones y de Brahms. Adoraba a «Bepo», su gato. Mientras, aplaudía al gobierno que hizo desaparecer a 30.000 personas –luego de torturas satánicas–, durante el golpe de Estado de 1976 en Argentina. Abrazado a su gato, Borges reclamó públicamente «cien años de dictadura militar».
«Le agradecí personalmente el golpe del 24 de marzo, que salvó al país de la ignominia, y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado las responsabilidades del gobierno», dijo en mayo de aquel año. Se refería a la reunión que mantuvo con el genocida Jorge Rafael Videla, primer presidente de facto de aquella etapa; había asistido, presuroso, con Ernesto Sábato, quien fue después defensor de los derechos humanos: los rictus de la vida.
El tiempo hizo su juego y en1980, con o sin el gato «Bepo», recibió a las Madres y a las Abuelas de Plaza de Mayo, gesto en el cual –aunque ella lo niega, discreta– hay una influencia evidente de María Kodama. Entonces se mostró conmovido, y hasta indignado con los militares asesinos; y reiteró esa conducta cuando, ya en democracia, se juzgó a los desaparecedores de seres humanos: recién en ese momento quiso enterarse de los suplicios y muertes sufridos por sus congéneres, y escribió una crónica para la agencia EFE. ¿Había despertado por fin su lucidez para la fraternidad? Ojalá.
Pero las palabras son una suelta de pájaros: imposible remontarlas cuando vuelan a voluntad del viento. ¿En cuántas personas influyeron sus primeras declaraciones? ¿Cuántas, sin pensamiento propio, repitieron los conceptos del poeta sólo porque «lo dijo Borges»?
Paseó entre laberintos, espejos, libros de arena, ruinas circulares y bibliotecas de Babel. Cultivadísimo –es una de las más grandes glorias mundiales de la literatura– se fue de este planeta el 14 de junio de 1986, siempre en espera del Nobel. La condecoración que, orgulloso, había recibido de las manos con sangre de Augusto Pinochet, fue un escollo insalvable para el premio. Aquel día se alborozó con su flamante doctorado Honoris Causa de la Universidad de Chile, y enarboló la hora de la espada. La hora de la espada, el discurso reaccionario de Leopoldo Lugones, quien –con esas palabras– avalaba la siembra de muerte de los futuros golpes de Estado.
Borges fue Borges, ni más ni menos, a pesar de haberse definido como anarquista. A los 17 había sido tildado de comunista, con la prohibición de entrar a Norteamérica. En realidad, sólo había tenido un enamoramiento adolescente de la Revolución Rusa, fuente de inspiración para el poemario «Los salmos rojos», que destruyó tres años después. Sólo se publicaron los versos de la poesía que da título al libro, en la revista «Grecia», en un periódico de España y en otro de Ginebra.
De su pecado de juventud sólo queda esa huella, y las cenizas de tantas estrofas incendiadas.
En 1983 anunció su suicidio en el diario La Nación, en el relato «Agosto 25, 1983». Por cierto que no se quitó la vida; y justificó haber jugado con las palabras y con la opinión pública, en su cobardía para auto inmolarse. ¿Buscaba con sus actitudes, la fama y el espacio que su país le negaba como escritor? ¿Era un exquisito provocador?
Lúdico, me dijo en una entrevista que el deporte que más le gustaba era la riña de gallos; y con su proverbial ironía bajo el aspecto de ingenuidad, se preguntaba por qué en el fútbol 22 hombres corren detrás de una pelota, en lugar de comprar 22 pelotas.
Se jactaba de haber tomado mescalina y cocaína en su juventud. Pero aquello no duró más que un instante: su droga dura fueron los caramelos de menta, y su devoción, la merluza hervida.
Travieso, guardaba billetes de 10, 50 y 100 dólares entre los libros de su Paraíso: la biblioteca. A pesar de no haber creído en ningún dios, antes de morir rezó el «Padre Nuestro», porque así lo había dictaminado muchos años antes, su madre. Doña Leonor Acevedo seguía rigiendo el destino del hijo –el «inútil» e «infeliz»–, obediente hasta el último soplo, que exhaló el 14 de junio del ’86.

«Me duele una mujer en todo el cuerpo»
(Borges, en «El oro de los tigres»)
Su padre lo llevó a un prostíbulo en Ginebra, para que ejerciera por primera vez como varón; y desde entonces, el amor le fue una frustración. Muy amigo de Adolfo Bioy Casares, escritor y caballero excelso y de una personalidad fuertemente seductora, Borges vivía a través suyo, lo que la vida no le daba: la pasión de una dama. Se sentía el patito feo.
El nombre de una mujer recorrió el mundo en los versos borgianos: «Yo que he sido todos los hombres, no he sido aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach». Matilde no existió jamás: era el personaje de una novela ignota y de baja calidad, a quien él dio entidad universal con su estrofa.
La soledad puede ser una telaraña.
A Elsa Astete Millán, su primera esposa, la conoció en 1931, cuando él tenía 32. La relación fue terrible: sin amor, sin pasión, sin interés de ninguno de los dos por el otro. Ella se enamoró de Ricardo Albarracín Sarmiento, dejó al poeta ciego y amante de las espadas, y se casó con el candidato nuevo. Sólo después de decenios, Elsa relató aquel fracaso, sin mucha elocuencia:
―«No se dio», contó, apenas.
―«Sólo la esperaba a ella», gimió el poeta a modo de narración.
Para mitigar la espera, Borges se enamoró de Estela Canto –quien jamás lo amó–, de Silvina Bullrich, de María Esther Vásquez, y más.
Y llegó 1965 –habían pasado más de treinta años– y el reencuentro con Elsa. Él ya estaba casi ciego, tenía 68 años y ella 57. Sin que le importara su agnosticismo, se casaron por iglesia: por amor, todo podía sacrificarse. Al menos eso creyó.
Doña Leonor Acevedo había influido una vez más: ―«¿Cada noche de su vida, antes de acostarse, miraba tu foto», dijo a su futura nuera.
El matrimonio se terminó después de tres años, en 1970. Georgie se cansó: sin una palabra, salió de la casa conyugal y no volvió jamás. Unos meses después, mientras paseaba con su sobrino por la calle Florida de Buenos Aires, Elsa Astete Millán se cruzó con el escritor y lo saludó:
―«¿Quién es? », preguntó el poeta, ya totalmente ciego. ―«Es Elsa, tío», fue la respuesta
―«¿Y quién es Elsa?», repreguntó Borges.
Enterraba el amor, ¿el amor? ¿Fue Millán la pasión que le hizo escribir me duele una mujer en todo el cuerpo? Todo hace pensar que no, pero... Qui sait?
Alcanzó la fama recién en la antesala de la vejez, a pesar de haber comenzado su vida literaria como un superdotado. A los siete años había escrito en inglés un resumen de la mitología griega; a los ocho, el cuento «La visera fatal», inspirado en un episodio del Quijote; y a los nueve tradujo del inglés «El príncipe feliz» de Oscar Wilde.
Su obra incluye cuentos, ensayos y poesía. Fue un innovador, abrió senderos. No hay que olvidar que dos de las grandes revoluciones de la lengua castellana, tuvieron su origen en la América morena: una fue la de Rubén Darío y el modernismo; y la otra, la de Borges, a partir del cambio que impuso a la narrativa. Además, hizo guiones de cine, crítica literaria y prólogos; escribió en colaboración con otros escritores, y tradujo obras del inglés, francés, alemán, anglosajón y escandinavo antiguo.
Era como Leonardo da Vinci, complejísimo y lleno de matices, con inteligencia fascinante e imaginación enorme. ¿Era como el genio da Vinci? Así lo siente María Kodama. Cultivadísima, escritora e incansable cancerbero de la obra del Maestro, ella amaba tanto «su rostro de conejo» como verlo reír tal «un cachorro de tigre al sol».
«Ulrica», según él la llamaba –nombre nórdico que quiere decir «Osita»–, escuchó por primera vez un poema del que sería su esposo, cuando tenía cinco años; lo conoció a los 12 y la relación amorosa empezó a finales de los’60, pero se hizo exclusiva, desde el adiós a Elsa. «Osita» fue también un gran soporte de la actividad literaria y personal de Borges, lo ayudó en la dirección de su colección «Biblioteca personal»; y escribieron juntos, en colaboración, «Breve antología anglosajona» y «Atlas».
Fue desenfadada, fresca y espontánea con el Maestro: a pesar de su juventud, le discutía cosas que podrían haber parecido una insolencia y que, sin embargo, a Georgie le gustaban y divertían. Y así la disfrutó: libre como un animal en la selva, según ella se define, a costa de ser prisionera de su libertad.
María fue los ojos a través de los cuales Borges descubrió geografías, amaneceres y obras de arte presentidas pero vedadas para sus pupilas en penumbras. Hoy, el poeta descansa –por su elección– en el cementerio Plainpalais (Ginebra), cerca de donde había tenido su primera experiencia sexual, en aquel prostíbulo. Vaya coincidencia.
Y tantos amores frustrados, y tantos versos, y dos esposas, tan diferentes.
Elsa le había dicho:
¾­«Georgie, aprovecha tu cuarto de hora; hoy estás en el candelero, pero dentro de dos o tres años nadie se acordará de vos».
María lo acompañó hasta el final y hoy recorre el mundo, para mantener vigente y hacer crecer la obra del poeta. Y no le debe de ser fácil: no es sencillo tener talento y ser la viuda de un grande, en un país como Argentina, donde tantos quieren apropiarse del alma del Maestro. ¿La amó? Nadie puede saberlo, el corazón del hombre es insondable, aún para sí mismo.
¾«Yo pronuncio ahora su nombre, María Kodama. / Cuántas mañanas, cuántos mares, cuántos jardines de Oriente y de Occidente, cuánto Virgilio», le escribió, entre tantos versos. Es como el ojo del huracán: serenidad y silencio cuando todo se arremolina a su alrededor, dijo de su mujer.
«Y que nadie temiera», está grabado en la tumba de Jorge Luis Borges, un grande de las letras y un poeta sin compromiso con la vida humana. Sediento, lúdico, incontinente verbal, brillante, desamparado, a veces un niño. En los días anteriores a su muerte, contaba a su esposa de los caramelos «toffie» que le compraba su abuela, hablaban de literatura y estudiaban árabe.
¿Fue un hombre ciego pero con la lucidez a flor de alma, o la luz del conocimiento lo encegueció? «Debo justificar lo que me hiere. /No importa mi ventura o mi desventura. /Soy el poeta», había escrito.
Quizás sea la mejor sentencia y la única conclusión.

*Cristina Castello es poeta y periodista, bilingüe (español-francés) y vive entre Buenos Aires y París.
http://www.cristinacastello.com
http://les-risques-du-journalisme.over-blog.com/

martes, 15 de septiembre de 2009

Bernardo Gonzalez Koppmann, poeta chileno

BERNARDO ES UNO, SINO EL MAS GALARDONADO DE LOS POETAS CHILENOS, HOMBRE DEL CAMPO Y AMANTE DE LA MONTAÑA, SUS PALABRAS Y LETRAS SON DE GRAN CONTENIDO Y LUCHA SOCIAL, HOY LE INVITAMOS A ESCUCHAR UN POEMA DEDICADO AL TÍO TOÑO.

POEMA AL TÍO TOÑO